Manifiesto: Aceite de Godall (una reflexión de Víctor Pago)

Lo primero es pediros disculpas por que algunos de vosotros recibiréis este escrito tres o cuatro veces dependiendo de los grupos de whatsapp los que coincidimos. Está en mi lista de contactos y se lo he enviado a todos.


Casi todos tenéis más o menos relación con nuestro pueblo: Godall

Por una de esas cosas estoy en la junta de la Cooperativa del pueblo y soy agricultor a tiempo completo, no de sol a sol, pero muchas veces de luna a luna. Estamos todos luchando y trabajando como decían los viejos “a jornal de vila” es decir, sin cobrar nada, para intentar subsistir con nuestra manera de vivir y de trabajar, intentando cultivar y elaborar nuestro producto, el fruto de nuestra tierra: el aceite de oliva.


Lo hemos conseguido, está, con la máxima calidad y bien presentado. E incluso lo empezamos a vender. Uno de los compañeros de la junta ha creado una página web para intentar difundirlo y venderlo www.lacrimaolea.com


Y ahora viene cuando os pido algo. “No me llames iluso porque tenga una ilusión“, pero ahora que se acercan las navidades, no os pido que vengáis a recoger aceituna, sólo que sin moveros del sofá o de la silla, puede que estéis dudando en que regalar a una persona u otra, entrad en la página web y mirad qué packs y productos tenemos, y comprad alguno y lo regaláis. Sólo os puedo decir que quedaréis bien. También hay otros compañeros que con todo el cariño lo han preparado, envasado y etiquetado para que lo disfrutéis


Con esto quiero decir que no sólo salvaréis Cooperativa de Godall, si no el pueblo, la manera de trabajar y al fin y al cabo, de vivir, que es por lo que muchos de nuestros antepasados ​​se han dejado la piel, el alma y la vida. Estos antepasados ​​también son los vuestros. Los olivos son testigos, se han superado guerras, miserias, deslealtades, traiciones, y todas las bajezas más grandes capaces de crear el ser humano. Actualmente le debemos sumar algún que otro concepto: globalizaciones, bacterias dañinas que quieren matar los olivos (Xylella fastidiosa), algún que otro huracán en el Mediterráneo, y muchas inclemencias o putadas climatológicas, innumerables errores políticos (Trump nos sube los aranceles y paralelamente damos carta blanca en el Magreb para que nos inunde de aceite de oliva). Y ahora para rematar: una pandemia.


Que nadie se equivoque, esto no es una petición caritativa, es una llamada. Yo seguiré luchando para sacar todo adelante a pesar de todas las cosas que os he comentado anteriormente. Sencillamente me gustaría que se pudiera conservar nuestro territorio. Yo nunca pasearé por Manhatan por la noche para ver las luces de Nueva York. Pero yo he visto la salida del sol en lo alto de la Sierra de Godall y cuando he mirado delante, sólo podía ver en el fondo los Ports de Tortosa-Beceite y la niebla que se extendía como una manta por encima de todo el valle de los olivos. Dudo muchísimo que pueda ir a Paris o en Venecia. Pero yo he encontrado olivos milenarios abandonados y escondidos bajo las ramas, las zarzamoras o las hiedras, y cuando las he visto he tenido la sensación de que me esperaban. Sólo creo que esa sensación la pudo tener Howard Carter cuando encontró la tumba y la momia del faraón Tutankamón. Con la particularidad de que el Carter encontró alguien que había muerto hacía más de 2000 años y yo, Victor, encontré un monumento vivo que había nacido hacía más de 1000 años.


Quizás más adelante si no nos han extinguido a los agricultores, os contaré más cosas de esta manera de hacer y de vivir. De momento recuerda que se acerca la Navidad y puedes quedar muy bien regalando algún pack de lacrimaolea.


Gracias por leerme,

Victor